2ª Etapa. Mayores de 16 años

Esta etapa de catequesis va dirigida a adolescentes – adultos, para edades mayores de 16 años, que ya llevan un proceso y quieren continuar, tiene una mayor conciencia de la responsablidad que ello encierra.

Son jóvenes que sino han cumplido la mayoría de edad estan apunto de hacerlo de igual manera van alcanzar una madurez humana y cristiana.

En esta etapa van a revisar críticamente su religiosidad y acepta el hecho cristiano, pero concontenidos difusos. Muchos identifican a la Iglesia como una institución del pasado, sin utilidad para sus vidas. Tienen una visión muy parcial de ella, quedandose más en los aspectos externos y en los falllos y errores (que existen, sin duda, por estar formada por personas humanas), que en muchas ocasiones se agrandan cuando son manipuladas y distorsionadas por los medios de comunicación. Rechazan las prácticas impuestas, pero en cambio le gustan las celebraciones festivas con otros muchos jóvenes.

Quieren una búsqueda de sentido de una forma urgente y de todo aquello que pueda dar respuesta a las cuestiones fundamentales del ser humano, esta búsqueda sumada a una apertura vivencial a lo religioso son dos nuevas perspectivas que serán tenidas encuenta en estas catequesis, ya que potencia el carácter personal y personalizador que debe tener el acto de fe, sin despreciar los componentes racionales e institucioanles de la misma fe.

Es un periódo donde necesitan encontrarse con Dios y con los demás, y vivir una relación de amistad y una experiencia comunitaria más profunda y verdadera, a pesar de seguir teniendo muchos interrogantes y cuestionen algunas de las verdades de fe.

También necesitan descubrir que nadie puede permanecer unido a Cristo, como cabeza, si no está incorporado a su Cuerpo que es la Iglesia, ámbito donde realmente se conoce a Cristo y se tiene acceso a su obra salvadora. Los jóvenes necesitan abrir los ojos a esa otra realidad más profunda de la Iglesia «que no es noticiable» en el mundo de hoy y que encierra una riqueza insospechable.

Por tanto, desde la catequesis, pretendemos que los jóvenes:

  • Conozcan los orígenes de la Iglesia, la vida de la primera comunidad cristiana y su posterior desarrollo.
  • Encuentren en María el modelo de pertenecia a la Iglesia y en su maternidad el sentido de la maternidad de Iglesia.
  • Descubran su lugar en la Iglesia en su doble vertiente divina y humana y, por tanto, santa y pecadora.
  • Se acerquen a la historia de la Iglesia, sus manifestaciones, sus obras y su santificación a lo largo de los sigos y las aportaciones del Concilio Vaticano II a la Iglesia y al mundo de hoy.
  • Que tomen conciencia de que ellos son Iglesia.
  • Que se acerquen a la Iglesia como una realidad viva que pueden y deben enriquecer con el testimonio de su vida.
  • Vivan la fraternidad que tiene en Cristo su razón de ser. Es una fraternidad misionera, significativa, abierta, plural, evangelizadora, lanzada por la fuerza del Espíritu Santo a la misión del anuncio del Evangelio con las palabras y con la vida.
  • Que se acerquen a la Iglesia, que es pobre, profética y fiel al Evangelio. Una Iglesia que celebra los misterios de la fe, y ora en comunidad. Una Iglesia abierta a todos, en especial a los más pobre.
  • Conciban la Iglesia como comunidad orante y celebrativa al servicio del Reino para la transformación del mundo.
  • Se sientan impulsados a responsabilizarse en la tarea de transformar su propio entorno, incluso las estructuras de la sociedad.
  • Descubran que la eclesialidad va más allá del ámbito del pequeño grupo, comunidad o parroquia.

 

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Catequesis jóvenes

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