La orden religiosa de Los Cartujos, se instalo en Granada bajo la protección del Gran Capitán don Gonzalo Fernández de Córdoba. Este les cedió las tierras donde se construyó el monasterio. Poco a poco estos frailes fueron ampliando su patrimonio y compraron numerosas fincas de Granada y hasta de otras provincias. Entre las fincas que compraron se encontraba la «Viña del Chaparral» que pertenecía a D. Pedro de Castro en el año 1536. Su extensión era de 378 marjales, además poseía dos casas, lagares y otras dependencias.

Con el tiempo, los frailes reformaron las viviendas convirtiéndolas en convento con una tapia que lo cerraba al exterior. Fue dotado de suficientes dependencias para que pudieran criarse animales domésticos suficientes para abastecer al monasterio y a los demás frailes que vivian en las diferentes fincas, de tal modo que dejó de llamarse la «Viña del Chaparral» para convertirse en «Granja del Chaparral».

LA DESAMORTIZACION
A partir de 1834 y años siguientes, se produjeron las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, de modo que esta finca fue arrebatada a los Cartujos, pero no fue repartida en parcelas a los habitantes de Albolote y sus cercanías, sino que fue vendida al Marqués de Ibarra, que la poseyó hasta el año 1956.

EL TERREMOTO

El 19 de Abril de 1956, dio un fuerte terremoto en la zona de Albolote y sus alrededores. El pueblo quedó prácticamente destruido. Franco vino a ver la situación del pueblo y también a inaugurar el Embalse del Cubillas. El alcalde de Albolote, señor Cantalejo, habló a Franco sobre la necesidad de expropiar la finca y parcelarla de modo que la gente de Albolote tuviera un trozo de tierra para poder buscarse la vida. La idea fue bien acogida y pronto comenzaron los trabajos de parcelación, así como la construcción del pueblo de El Chaparral.

LAS PARCELACIONES Y REPARTICION DE LAS MISMAS
Al principio, además de la casa grande o de Cartuja, que se encuentra debajo de la vía del tren y que hoy es, paradójicamente, una granja de animales, existían, por encima del tren y de la carretera una venta bastante grande que se utilizaba para viviendas de los campesinos que trabajaban la tierra perteneciente al Marqués de Ibarra, bajo las ordenes de un capataz llamado Pedro Arenas.

Además de la Venta, un poco más arriba había un cortijo que parecía una Masía de las que hay por el norte de España. La masía había sido un molino de aceite, ya en desuso. Tenía las paredes exteriores de piedra vista, con los tejados salientes de la pared y de dos pisos, el de abajo tenía una vivienda pequeña y el resto del bajo era el molino; le vivienda de arriba era enorme, con siete habitaciones, una de ellas era una escuela. Las paredes interiores eran de madera.

Por encima de estas viviendas estaba el pinar, con más pinos de los que hay hoy en día.
Las parcelas que se hicieron no eran todas iguales, dependiendo si eran de regadío o de secano tenían más o menos tierra, al igual que las parcelas de olivar. Además, no solo se hicieron parcelas, también se hicieron huertos familiares, es decir, mientras las parcelas podían tener entre 70 a 100 marjales de tierra, los huertos tenían entre 7 a 10 marjales.
De la misma manera las casas de los «parcelistas» tampoco son iguales, ya que dependían del número de hijos que tuvieran, los de familia numerosa tienen más habitaciones que las de los que tuvieran menos. Los patios de las casas de los «parcelistas» son mucho más grandes que el patio de las casas de los «huertistas», además los «parcelistas disponen de unas «dependencias» que están compuestas por cuadras, pajares y graneros, que no tienen las casas de los huertistas.

En un principio existían en el pueblo unas tres manzanas y media de casas de huertos, el resto son de parcela. En la actualidad se han construido muchas casas nuevas que nada tienen que ver con las que se construyeron al principio, formando los nuevos barrios de la periferia. También se construyeron en las cercanías varias urbanizaciones, como El Cortijo del Aire, que fue la primera; Loma Verde y Villas Blancas.
A los parcelistas se les «entregó» un lote de animales consistente en una yegua y dos vacas. Además se les «dio» las semillas para la siembra. He puesto entre comillas las palabras «dio y entrego» porque dicho así parece que se las regalaron, pero nada de eso, cuando se recogía la cosecha, todo lo «regalado» se lo cobraban. De hecho a los parcelistas les recogian el 60% de la cosecha y solo les quedaba para ellos un 40%.
A los huertistas se le puso desde el principio una renta fija anual, pagando así la casa y el huerto.
Pasando el tiempo, también a los parcelistas les pusieron una renta anual, mediante la cual se pagaba la tierra y la vivienda. En la actualidad, la mayoría de las casas y las tierras pertenecen ya a sus dueños, aunque los secaderos del tabaco, que están medio derruidos, no se pueden derribar por existir problemas burocráticos que nadie se decide a solucionar, ya que los viejos parcelistas han ido muriendo y en la actualidad (2009) quedan , entre hombres y mujeres, unas 10 o 12 personas, siendo sus hijos o nietos los que han continuado con la tierra y las casas. Se da la circunstancia de que muchos de los descendientes vendieron las tierras o las viviendas o ambas cosas y hoy se han edificado otras viviendas y hasta barrios completos en sus tierras.

LA POBLACIÓN – DORMITORIO
Al principio y durante bastante tiempo, la gente, familias enteras, se dedicaban al cultivo de la tierra, pero con el paso del tiempo los hijos se fueron casando y formando sus propias familias. Muchos de ellos construían sus viviendas dentro de los patios de las casas de sus padres, tal y como están hoy. Estas nuevas familias se buscaron trabajo fuera del pueblo, en Granada u otros pueblos cercanos, ya que la parcela no daba suficiente para que vivieran todos de forma decente, así que con el tiempo se ha convertido en una «población – dormitorio», ya que la mayoría de los habitantes dependen del trabajo exterior.

EL HOMENAJE
En la anterior legislatura, en el Ayuntamiento decidieron hacer un homenaje a los primeros parcelistas y en la Plaza de la Rosa se erigió un monumento en el que se pueden leer los nombres de todos ellos coronado por un agricultor que lleva un arado. El arado es verdadero, mientras que el hombre fue hecho por un escultor.

LA IGLESIA Y OTRAS DEPENDENCIAS
Para construir el pueblo fueron contratadas varias compañías, lo cual hizo que se construyera en pocos años.
Cuando se comenzó la construcción de la iglesia, lo primero que se hizo fue el Salón Parroquial. Allí se comenzó el culto. A continuación se comenzó la iglesia propiamente dicha. Recuerdo que al pasar por la carretera me llamaba la atención que la nave de la iglesia quedaba justo al lado de las paredes de la «Venta» que no había sido derribada todavía. La vivienda del sacerdote no había sido construida y no se construyó hasta que se derribó la «venta». Otras construcciones de uso común fueron: la casa que hoy forma parte del colegio y que servía para las reuniones de la Sección Femenina; el propio colegio, que en un principio tenía solo dos aulas y que después se amplió con otras dos, habiendo sufrido varias ampliaciones hasta lo que conocemos hoy; En otra zona del pueblo se encuentra el edificio que servía para los «skaus» y que en la actualidad está ocupado por el club de jubilados; cuatro casas de maestros que en la actualidad sirven ,dos de ellas como guardería infantil y las otras dos, una como centro de la juventud y la otra de libre disposición. Existen otras dependencias, como la actual biblioteca que durante mucho tiempo estuvo cerrado y nació como mercado, pero nunca sirvió como tal, sólo en momentos esporádicos sirvió de taller de formación para albañiles, alicatadotes, etc.
La actual consulta del médico, nació con ese fin, pero al principio y durante mucho tiempo los enfermos tenían que trasladarse a Albolote si necesitaban los servicios médicos. Con el tiempo, el médico venía un día a la semana. En la actualidad hay consulta todos los días laborables tanto del médico como de la A.T.S. Un día a la semana también viene la ginecóloga.

NUESTROS SACERDOTES
Cuando se estaba construyendo la iglesia, la Misa se decía en el Salón Parroquial. Al principio venía a decir la Misa un sacerdote que estuvo poco tiempo, no sabemos su nombre. Después comenzó Don Francisco Lara Ruiz, que estuvo mucho tiempo; después le sucedió D. Juan Rodriguez, que había estado de misionero en «El Paraná».
Después vino D. Antonio Rodriguez Cañas; a continuación le sucedió D. José Ferrer Cruz, que era el Párroco de Albolote; después D. Manuel Torres Bayo, igualmente párroco de Albolote; a continuación D. Manuel Carrillo Benitez, también Párroco de Albolote; el siguiente fue D. Manuel Ferrer Muñoz (Jesuita); después D. Luis Sanchez Ontiveros que permanecio durante 16 años, al que sucedió D. Miguel Peinado Muñoz y nuestro actual párroco D. Juan Enrique Guerra Álvarez.

En un principio esta iglesia no fue parroquia, sino que dependía de la parroquia de Albolote; en tiempos de Don Luis, fue reconocida como parroquia.

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