Adolescentes y jóvenes

Como nos dice el cardenal Amigo Vallejo: “Sentirse Iglesia y estar con la Iglesia”. Los jóvenes han llegado a esta casa grande de la comunidad cristiana por la puerta del Bautismo. Pero en la adolescencia y en la juventud, periodo en el que se encuentran los catecúmenos en este momento, van  a ir descubriendo los capítulos de una historia apasionante: la de la salvación en Jesucristo.

En estos capítulos está la palabra de Dios, el sacramento, la caridad y el testimonio cristiano. Son como el pan. La Palabra es alimento, pues es Dios quien habla y llena de luz el camino del creyente, sino se escucha no podemos encontrarnos con Cristo, que es la auténtica 

 

Vida.

La Eucaristía, es el pan más necesario, es el sacramento de nuestra fe, y junto a la Eucaristía, es fuente y culmen de la vida cristiana, el resto de sacramentos.

El amor fraterno es como la mesa en la que todos nos sentamos para repartir lo que de Dios hemos recibido. Siendo servido

s los primeros los más débiles y pobres.

Y si todo esto es ejemplo y luz, no  lo dejemos escondido. Ofrecémoslo a los demás. Que esto es evangelizar: vivir y anunciar

 la Buena Noticia de Jesucristo.

Por tanto se trata de seguir nuestro camino de la fe para intentar vivir una experiencia comunitaria de encuentro con

 Jesús, presente en la Iglesia y en la comunidad que se reúne y vive la fraternidad de los hijos de Dios.

Haremos este camino en dos etapas, cada una de ellas tendrá una duración de 2 años, que comienza con los jóvenes de 14 años.

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